12 de marzo de 2013

La bufanda azul

 25 de julio de 1974. Yo vi como se alejaba en aquella camioneta, antes de partir me dejo su bufanda azul, por muchos años tuvo su olor, dese ahí supe que nunca más lo volvería a ver.
El miedo inundo mis días, meses y años, de a poco veía como otros partían para nunca más volver. Yo no necesitaba a nadie más, tan solo a él.
Mi vida siguió y nunca entendí que el hubiese desaparecido así, tan fugazmente, tan solo por pensar distinto, tan solo porque un superior nos impuso una opción y él no quiso seguirla.
Ahora, que los años han caído sobre mi cuerpo, sobre mi vida, cada tarde me siento a esperarlo. Miro por la ventana, esa misma ventana que lo vio partir hace tantos años, me siento a esperar por si algún día el cielo me lo trae de vuelta, así tal cual como cuando se fue. Me siento a mirar, aún con su bufanda azul, esa que tanto apretaba y seque mis lagrimas, aquella noche de julio.

5 de marzo de 2013

En algún lugar

Esta es la historia de un él y una ella.
Hace muchos años se conocieron en un viejo bar, de una vieja ciudad, escuchando una vieja canción.

Pasaron la mayor parte de la noche mirándose a los ojos, sin decir ni una sola palabra.
Al salir del bar finalmente se hablaron, la noche ya estaba avanzada y comenzaron a caminar. (Aveces es mejor caminar en compañía). La voz de ella temblaba de frío y él le paso su chaqueta con olor a cigarro.

Se fueron a caminar por la playa, a hablar de la vida, se conocieron en un par de horas, se sentaron en la arena y juntos vieron el amanecer.

Cuando por fin el sol salió reconocieron que sus caminos estaban equivocados, quizás no debieron haberse conocido jamás, pues en una sola noche ya se habían enamorado.

No hubieron besos, no hubieron caricias, solo unas miradas, esa música, su voz.

Ella, le sonrió, se paro y fue desapareciendo, el no hizo nada, dejo que caminara, algún día la volvería a encontrar.

Yo los miraba desde lejos, hace tantos años ya.

26 de febrero de 2013

Malos conocidos

Eran las seis de la mañana, el vodka de la noche no había hecho el efecto que yo esperaba, decidí dejar el humo del cigarro y comenzar a caminar.
Las calles estaban solas, el cielo aun oscuro y solo me acompañaban mi abrigo, el perfume de mi pañuelo y el sonido de mis botas al caminar, en mi mente muchas canciones. No sabia bien que camino tomar, a pesar de la hora deseaba llegar lo más tarde posible... Tome el izquierdo, como la mayoría de las veces, de a poco el cielo iba cambiando de color, y a lo lejos vi una sombra caminando hacía mi. El mismo camino, en direcciones distintas. Recordé el pasado, recordé las palabras, recordé el tiempo perdido.
Al continuar con mi camino, me di cuenta que ya no eran solo dos botas al caminar, se acercaba esa sombra, que seguía su camino, hasta que se encontró con el mio. Era él.
Nos miramos fijamente, el reencuentro estúpido después de años, esta vez como: "Malos conocidos..."

10 de diciembre de 2012

"Hoy quisiera ser viejo y muy sabio y poderte decir, lo que aquí no he podido decirte...."