Esta es la historia de un él y una ella.
Hace muchos años se conocieron en un viejo bar, de una vieja ciudad, escuchando una vieja canción.
Pasaron la mayor parte de la noche mirándose a los ojos, sin decir ni una sola palabra.
Al salir del bar finalmente se hablaron, la noche ya estaba avanzada y comenzaron a caminar. (Aveces es mejor caminar en compañía). La voz de ella temblaba de frío y él le paso su chaqueta con olor a cigarro.
Se fueron a caminar por la playa, a hablar de la vida, se conocieron en un par de horas, se sentaron en la arena y juntos vieron el amanecer.
Cuando por fin el sol salió reconocieron que sus caminos estaban equivocados, quizás no debieron haberse conocido jamás, pues en una sola noche ya se habían enamorado.
No hubieron besos, no hubieron caricias, solo unas miradas, esa música, su voz.
Ella, le sonrió, se paro y fue desapareciendo, el no hizo nada, dejo que caminara, algún día la volvería a encontrar.
Yo los miraba desde lejos, hace tantos años ya.
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