Eran las seis de la mañana, el vodka de la noche no había hecho el efecto que yo esperaba, decidí dejar el humo del cigarro y comenzar a caminar.
Las calles estaban solas, el cielo aun oscuro y solo me acompañaban mi abrigo, el perfume de mi pañuelo y el sonido de mis botas al caminar, en mi mente muchas canciones. No sabia bien que camino tomar, a pesar de la hora deseaba llegar lo más tarde posible... Tome el izquierdo, como la mayoría de las veces, de a poco el cielo iba cambiando de color, y a lo lejos vi una sombra caminando hacía mi. El mismo camino, en direcciones distintas. Recordé el pasado, recordé las palabras, recordé el tiempo perdido.
Al continuar con mi camino, me di cuenta que ya no eran solo dos botas al caminar, se acercaba esa sombra, que seguía su camino, hasta que se encontró con el mio. Era él.
Nos miramos fijamente, el reencuentro estúpido después de años, esta vez como: "Malos conocidos..."
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