24 de febrero de 2012

En la espera

¡Que Noche! Se ha transformando en lo máximo de mis recuerdos.
En un abrir y cerrar de ojos me doy cuenta que la vida avanza, el mundo avanza y tan solo algunos se quedan estancados en el pasado.
En los bellos y malos recuerdos del pasado. Aveces a mi de igual modo me gusta recordar.
Mis días enteros escuchando música y tratando de arreglar el mundo con un cigarro al lado, hasta que llegó el día en que sin querer traté de arreglar tanto el mundo de otros, que el mio se cayó en pedacitos y ya no habían más cigarros, ni tardes enteras escribiendo, escuchando música, tomando fotografías o bebiendo tazas de café.
Y de pronto, me dormí. clara, como siempre, me dormí y no supe de sueños, ni pesadillas, no supe de amores ni engaños, no supe más de ti, de mi, de nadie, ni el de al lado, ni el del otro.
Desperté cuando ya estaba todo armado, cuando sin saberlo, tenía todo, pero a la vez nada, cuando me esperaban y yo esperaba sin nada a cambio, pero con mucho por entregar.
No entiendo como el tiempo borra tantos momentos o mantiene otros tan ligados al presente, y más aún el mundo es tan pequeño y ligero que se encarga de en algún momento resfregarlos en tu cara, como si nada más importara. Como si los sueños fuesen poco y nada, como si las lágrimas fuesen en vano.
Cada mañana al despertar antes de pensar o mirar cualquier cosa, me logro percatar, cada vez más que la vida es corta, intensa, inesperada y si cuando era niña me proyecte y mi alma se rompió esta vez no quiero que así sea, aunque definitivamente mi mundo, tú mundo, su mundo sea un pañuelo.

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