Anoche, miraba desde mi ventana la luna, esa que pocas veces se ve tan hermosa, esa que pocas veces logro encontrar. Mientras esperaba impaciente, miraba la luna.
Y se me imaginó la canción de Manuel García que comienza diciendo. "Aveces abres la puerta y entra con el sábado..." y me sentí la persona más vulnerable del planeta, mirando la luna y esperando algo que jamás llegaría.
Quizás quedarán atrás los toques de locura, las promesas incumplidas, las miradas hermosas y esperanzadoras.
Caminar pisando hojas otoñales, tomar helados, y ese café que tanto recuerdo.
Puede ser que las olas del mar hayan removido todo el pasado, puede ser que tengamos más en contra que a favor, pero yo tenía una pequeña esperanza. Ay esa hermosa luna, sabe cuanta esperanza tenía.
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