No alcance a abrir los ojos cuando ya estaba en aquella azotea.
No le tengo miedo, no le tengo pánico, no le temo a nada.
Prendí un cigarro que poco y nada pude fumar por el viento, pensé que quizá era mejor saltar y dejar todo hasta ahí, también pensé que era mejor devolverme y seguir mi camino, pero no hice ninguna de las dos, me quedé ahí pensando junto a aquel cigarro que se consumia y decidí volar sin necesidad de lanzarme al vacio.
Y bueno, sin darme cuenta al bajar ya estaba volando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario