25 de agosto de 2011

Altura

No alcance a abrir los ojos cuando ya estaba en aquella azotea.
No le tengo miedo, no le tengo pánico, no le temo a nada.
Prendí un cigarro que poco y  nada pude fumar por el viento, pensé que quizá era mejor saltar y dejar todo hasta ahí, también pensé que era mejor devolverme y seguir mi camino, pero no hice ninguna de las dos, me  quedé ahí pensando junto a aquel cigarro que se consumia y decidí volar sin necesidad de lanzarme al vacio.
Y bueno, sin darme cuenta al bajar ya estaba volando.

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