Vestida de dolor; así fue como la conocí.
Era distinta, su personalidad era diferente a las demás, no dudó muchos días en decirme el sufrimiento que llevaba en su espalda y lo difícil que era liberarse.
Yo la miraba, siempre la miraba y de a poco quería entender su dolor y como poder ayudarla, pero no podía ir mas allá, porque si lo hacia ella sabría lo frágil que soy, y lo dulce que puedo ser.
Me daba miedo, me daba miedo descubrir que más pasaba, me daba miedo acercarme más y por un minuto pensé en alejarme, salir de su lado, porque saldríamos muy dañados, pero no lo hice a tiempo, sin darme cuenta de a poco comencé a acercarme más, yo ya me había entregado y nos pensábamos el uno al otro, pero siempre en lugares diferentes.
Finalmente, ella se fue.. y sin decir mucho, pensó que era lo mejor.
Y yo sigo sintiendo ese miedo terrible cuando recuerdo tenerla cerca, quizás alguna vez sintió como mi cuerpo tiritaba cuando secretamente la abrazaba.