Y allí estábamos, un domingo, como cualquier otro caminando por el Forestal.
No estábamos de la mano, tampoco nos mirábamos fijamente, pero él sabía que yo iba a su lado.
Hace tiempo que quería caminar así con él, sin mirarlo, solo caminando, y es que quizás hace tiempo quería caminar con el hombre con el que había soñado durante muchas noches. Un hombre nuevo.
Hace mucho tiempo logré conocer al que fue el hombre de mis sueños, lo vi, tan cercano, incluso; nos casamos conociéndonos tan poco, pues bien, desde ahí, siempre supe que lo necesitaba y quería para mi.
Fue también hace tiempo, cuando me dijo adiós, y yo no me di cuenta hasta hace muy poco, él se había ido y yo me perdí para que él decidiera volver.
Lo había visto casi volver un par de veces, pero finalmente él siempre decidía tomar otro camino, muy diferente al mio, por varias tardes me senté a pensar que quizás, no eramos el uno para el otro, y que las piedras en el camino habían ganado la batalla del amor, por mucho tiempo soñé que volvería, pero al despertar me encontraba con lo mucho que no quería en mi vida, y esperé, esperé y seguí esperando, hasta que caí en un sueño profundo del que me ha costado voluntariamente despertar.
Y así fue como el tiempo ha pasado por nuestra vida, durante mucho, caminamos juntos de la mano, nos soltamos y esta vez íbamos caminando, nuevamente, sin tomarnos la mano, pero de a poco y cautelosamente: reencontrándonos.
:) ya manis, recuperemos costumbres pasadas. Te adoro!
ResponderEliminar