Esa noche llegue hasta aquel lugar, con una sola idea en mi cabeza: "Que todo cambiara".
Tenía la esperanza al menos, pero en el transcurso de los minutos, de las horas, nada fue así, y en vez de que todo cambiara, todo quedo igual, o peor, sin embargo, lo que yo más deseaba era que esa noche nunca se acabara.
A pesar de todo, sentirme otra vez entre sus brazos me daba paz y alegría, aunque esa paz y esa alegría durara solo ese momento, esta vez ya no sería eterno, está vez me iba con las manos vacías y el corazón roto.
Solo recuerdo estar haciendo el mayor esfuerzo por no cerrar mis ojos, sabía que si dormía, la noche se acabaría más rápido y llegaría más pronto el momento en que debía tomar mis cosas e irme, quizás para siempre, yo me conformaba a pesar del sueño, con solo mirar, solo con sentir el olor que inundaba esa habitación, ese olor a ti que aun siento en mi nariz y en mi mente.
Me conformaba dejando mi presencia en tus sabanas, ese olor que se impregna cada vez que estoy, o que estaba, esta vez mi conformidad era tan ínfima que ni siquiera me importaba si al otro día aparecían en una lavadora borrando todo rastro de mi piel.
Finalmente, me dormí en el calor de tus brazos, desperté varias veces, no soñé nada especial, pero cuando desperté definitivamente me di cuenta que todo había sido la nada, que ya no eramos nada y que como cada mañana debía tomar mis cosas y partir, esta vez a algo incierto, porque quizás, cuándo volverías a estar? cuándo volvería a estar yo?
Quizás nunca, quizás siempre.. esa noche finalmente me dormí pensando en eso....
"Florecer mirándote a los ojos; perfección..."
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