28 de diciembre de 2013

La cena

Eran un poco más de las doce cuando miraba de reojo el mantel verde oscuro que él había puesto para nuestra "cena". Frente a mi, estaban las copas grandes que nunca había visto y junto a ellas el vino dulce que tanto quería probar (esta sería una noche especial). Al probar el vino me dí cuenta que todo era un error, quizás no tenía que estar yo ahí, quizás era todo una equivocación.
En mis dedos se reflejaba el color rojo pasión de aquel vino, estuve varios minutos pegada ahí, mirando como mis uñas se veían de colores, por mi cabeza pasaban tantas imágenes, tantas palabras perdidas.
Él estaba ahí, frente a mi, sin decir ni una sola palabra, su plato estaba intacto y su copa vacía y yo al revés, mi plato vacío y mi copa llena. De a poco fui tomando el dulce vino, de a poco me fui embriagando del placer de querer olvidar todo, del placer de solo mirar la copa y nada más, no pensar en nada mas.
La cena, era nuestra noche y él dice que yo lo arruiné todo, yo digo que... no lo se.

1 comentario:

  1. no sé si es ficticio o es la realidad, pero las personas no siempre actuan como esperamos, nosotros tampoco... muchas veces se nos escaparán los momentos, pero nada se arruína o se pierde, si sabemos adaptarnos al silencio o transformar esa incomodidad en crecimiento, si vivimos los momentos de soledad para mejorar los espacios colectivos, y los nuestros, tal vez, no lo sé, podamos arreglar cada instante a nuestro antojo

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