27 de julio de 2013

Te vas de mi

Sentado en el pasto estuvo toda la tarde Manuel, oía canciones de amor, que le recordaban a su hermosa dama. Fumo un par de cigarros y la brisa del viento chocaba con su rostro, desordenaba su cabello y pensaba: No se había dado cuenta cuando la había perdido.
Ya habían pasado varios días desde la última vez que miro sus ojos, reconoció su perfume y beso sus labios. Él sabia que ya nada era como antes, cada vez estaban más lejos y el trataba; yo se que trataba de que ella no se fuera, pero quizás sin quererlo la dejo ir. Esa tarde le había pedido una oportunidad, la última, le juro que esta vez sería diferente, que le diría "Te amo" cada día de su vida y que jamás soltaría su mano, a las cinco en punto debían llegar ambos, pero el espero, espero y espero.
Antonia nunca llegó y es que ya las cosas de tanto darle vueltas y vueltas habían perdido el rumbo.
Cuando dieron las ocho, Manuel se paro del pasto y comenzó a caminar, esta vez perdido, pisando las hojas que caían de los arboles como las lagrimas de sus ojos.

[http://youtu.be/dvNxzL9EP_I]




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