25 de junio de 2011

Esta Luz *

Me como una barra de chocolate y comienzo a recordar.
Hace un año estaba comenzando mi verdadera vida, pero estaba en una carcel, una carcel en blanco.
Me encerré en lo que debía ser, sin ver más allá, sin sentir más allá. Me dejé llevar por palabras antes ya escuchadas para creer que el amor estaba golpeandome otra vez y con lo que había soñado muchos meses y nunca golpeaba mi puerta.
Lo dejé entrar sin pensar en que pasaría si otra vez no resultaba y sin quererlo me encarcelé, me volví esclava de mentiras y verdades, de creer y no creer, me volví adicta a la maldad y pensé que todo era como antes y nada ni nadie se había intrometido.
Pero no fue así. Una mañana desperté y estaba sola, (otra vez), ni un sólo mensaje, ni una sola llamada, mi cama estaba vacia, y yo dentro, comenzaba a llorar. Me pregunté mil veces que había pasado, pues mis sábanas me recordaban a cada segundo que aún seguia su olor y las caricias que terminaron quemandome, no queria darme alguna respuesta sincera, quizás todo lo dijo Laura, o también lo que decia Pilar era cierto y yo estaba completamente ciega.
Comencé a caminar nuevamente, sola, triste, me levantaba cada mañana como si no pasaran los días y las noches.
No desfruté las lluvias al atardecer y mi última pintura estaba a medio hacer sin tener algún sentido para darle color. Me habían engañado otra vez a mis veinticinco años y no lograba volver a respirar.
Pilar me decia que fuera a caminar cada vez que tenía la necesidad de escapar o de sentir algo que claramente en mis cuatro paredes no encontraría. Me costo casi un mes hacerlo, hasta que una tarde estaba sentada con un café y un cigarro en mi terraza y veía como pasaba gente por el parque forestal y yo hacia como si no existieran. Esa tarde decidí volver a caminar.
Me compré un helado de bocado en la ezquina de mi edificio y comencé a caminar, llegaba la primavera y con eso el viento tibio de las siete de la tarde, casi oscureciendo.
Me senté en la banca más limpia que encontré y recordé mis canciones favoritas;
Y, al final, sale un sol incapaz de curar las heridas de la ciudad, Y se acostumbra el corazón a olvidar...
Bastante triste para la decisión de comenzar de cero..
Mi helado ya no existía y estaba oscuro, comencé a caminar de vuelta hacia mi realidad, cuando sentí a alguien caminando a mi lado, no era atractivo, para nada, tenía una pinta así de "experimentado", pero su mirada tierna y necesidad de encontrar algo al igual que yo, me impidieron alejarme de él.
Me pidió fuego (ya estoy vieja para caer en sus juegos), le dije que no tenía (y era la pura verdad), no tenía, estaba en mi departamento, pero era muy pronto para hacerlo pasar. Me preguntó si siempre estaba por estos lugares, yo y mi conciente sabiamos que era la primera vez que salía a caminar al menos sola, pero en ese momento sentí la necesidad de verlo otra vez y otra vez y hablar.. y vernos otra vez.
Y eso pasó. Nos sentabamos a conversar todas las tardes después de las siete, con el aire tibio, comenzamos a descubrir que teniamos tanto en común que las tardes se hacian cortas, eramos tan diferentes, pero teníamos en común cosas tan simples, como libros, musica, tragos, etc...
Una tarde, luego de casi un mes de hablar sentados en el parque, lo invité a mi departamento, unas cuadras más allá, acepto temeroso, sin duda lo había puesto a prueba demasiado, podía comprobar que no era un psicopata ni menos un asesino en serie.
La radio tocaba un poco de Spinetta y le agradó a pesar que me había confirmado que tan de su gusto no eran. Recordé que tenía un cd de los Smiths, y lo puse, me agradó oirlo cantar esas canciones que ya había olvidado.
So ask me, ask me, ask me... No supe hasta ahora si el seguia la letra de esa canción o queria que yo le preguntara algo..
Esa noche la pasamos juntos, dormimos abrazados en el sillón, solo abrazados, y desperté y sentí que despertaba con el bajo mis brazos. Lo miré y me sonrió, se levantó al baño y cuando llegó me miro y me dijo.
- ¿Tu crees que si no me importarás me habría quedado junto a tí?
No había dado ningun indicio para que hiciera esa pregunta, sin duda me había alegrado.
Nunca me he preguntado lo contrario, trate de decirle con mi mirada que lo sabia y con creces, que quizás un mes es poco, pero estaba vuelta mariposa y completamente en las nubes sin miedo a caer.
Esa mañana tomó mi rostro con ternura y me besó. De eso ya un año.
Ese beso, marcó un antes y un después, quizás Pilar tenía razón, ese parque tenía algo mágico que no era capáz de descubrir, lo descubrí a él, y claro salí libre de esa albina carcel.
No costó mucho congeniar, no era difícil, no habían miedos, era mi grado de nicotina, la real no la necesité para ser felíz.
Ahora me mira desde lejos como rió, es lo más hago, el amor entró con el a mi vida para no irse jamás. Como decia la canción de los mismos Smiths que oíamos esa noche..


There is a light that never go...
 



( Viene de http://desireinmymind.blogspot.com/ )

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