6 de octubre de 2015

Así fue

Vestida de dolor; así fue como la conocí. 

Era distinta, su personalidad era diferente a las demás, no dudó muchos días en decirme el sufrimiento que llevaba en su espalda y lo difícil que era liberarse.

Yo la miraba, siempre la miraba y de a poco quería entender su dolor y como poder ayudarla, pero no podía ir mas allá, porque si lo hacia ella sabría lo frágil que soy, y lo dulce que puedo ser.

Me daba miedo, me daba miedo descubrir que más pasaba, me daba miedo acercarme más y por un minuto pensé en alejarme, salir de su lado, porque saldríamos muy dañados, pero no lo hice a tiempo, sin darme cuenta de a poco comencé a acercarme más, yo ya me había entregado y nos pensábamos el uno al otro, pero siempre en lugares diferentes.

Finalmente, ella se fue.. y sin decir mucho, pensó que era lo mejor.
Y yo sigo sintiendo ese miedo terrible cuando recuerdo tenerla cerca, quizás alguna vez sintió como mi cuerpo tiritaba cuando secretamente la abrazaba.

18 de junio de 2015

Cuando comencé a amar



Una tarde estuve mirando por la ventana durante varios minutos esperando que tu auto apareciera como lo estaba haciendo hace ya varias semanas.
Aquella tarde fue diferente, porque había decidido darme un par de permisos, liberar algunos sentimientos que había bloqueado, porque el miedo invadía mi ser completo, porque pensaba en que amar y sufrir no podían ir otra vez de la mano.
Aquella tarde, miraba y esperaba impaciente a que llegarás, porque quería decirte mirándote a los ojos que la vida me había dado una nueva y extraña oportunidad, algo impensado, algo casual, una oportunidad que pensé en desechar, pero que el calor de tu mirada hicieron que lo pensara y lo soñara.
De pronto llegaste, tu llegaste, apareciste en mis ojos y te instalaste en un lugar preciado de mi corazón, llegaste y ahí te quedaste, fue esa tarde cuando te esperaba con ansias que me di cuenta que estaba enamorada, que había comenzado a amarte sin pisar aquel freno que impedía que este loco amor siguiera su curse normal, había comenzado a amar sin mirar el pasado, aceptándolo y pensando sólo en el presente y un futuro lleno de flores y de miel.
Cuando comencé a amar de nuevo sentí que los suspiros eran eternos, completamente eternos, que mi respiración inhalaba tu aroma y lo atesoraba para no sacarlo más.
Cuando comencé a amar de nuevo susurre tu nombre sin parar y me di cuenta que la vida a tu lado es más feliz..

21 de abril de 2015

Conóceme

Antes de nacer mis padres creían que mi sexo sería masculino, por lo que tenían pensado ponerme: Cristóbal, por mi papá; es su segundo nombre...

Pero el 9 de marzo de 1990, llegó al mundo una niña...y ahí fue cuando Alejandra fue la opción, en ese momento un tío materno imploro que fuese Belén... "de segundo nombre" dijeron mis papas.

Pero nunca fue muy respetado eso, y desde niña escuchaba como mi abuela, míos tíos y primos me llamaban: Belén. (Wilton, es apellido Inglés).

Tengo veinticinco años, soy piscis y me encanta el mes de marzo.

Tengo una hija de seis años, Catalina, que es la luz de mis ojos, quien me ha enseñado a vivir.

Me gusta el inglés, se hablar un poco, pero a un modo no muy profesional.

Tengo un carácter fuerte, pero soy muy sensible y de un corazón muy puro, pero es verdad, soy enojona, y me molesta la injusticia sobre todo, la falta a la verdad, el poco compromiso.

No me enoja la impuntualidad.

Y si me enojo... se me pasa rápido...

Me encanta la música, canto desde que era una niña, y aún lo hago.

Mis grupos favoritos son Soda stereo y The beatles, mis cantantes favoritos son Gustavo Cerati y George Michael.

Me encanta leer, mi escritor favorito es Pedro Lemebel.

Me carga la mala ortografía, y los textos cortos, las redundancias...

Me encanta el cine, el teatro, los conciertos y también me gusta ir al estadio (soy Colocolina)

Me gusta el vino y el vodka.

Me gusta la comida Japonesa, Italiana y Árabe.

En un tiempo me dio miedo la muerte, ahora la respeto..

Estoy a tan solo siete ramos de ser Psicopedagóga...

"Conónoceme...."



5 de enero de 2015

Mejor salir corriendo

La noche llegaba y con ella miles de recuerdos de tiempos anteriores, en sus ojos se reflejaba la frustración, la tristeza, pero a la vez, su esperanza de comenzar tiempos nuevos.

Tan solo fueron unas copas de vino, una compañía que se creía eterna y una conversación que duraría toda la vida, cuando ya comenzaba a amanecer y la magia desaparecería.

En las sábanas quedaban los recuerdos, las "tantas veces" y las "nunca más", quedaba atrás una noche especial, sin mucho contenido, pero con mucho por sentir, por esperar.

Esa noche se dio cuenta que todo ese cariño no era en vano, se dio cuenta después de tanto conversar que estaba profundamente enamorada, enamorada, estúpidamente enamorada.

Cuando comenzó a salir el poco sol, miro hacía el techo y no podía soportar aquel descubrimiento, ¿qué pasaría ahora?. ¿Estaré esclavizada a su compañía?. ¿Obsesionada con su presencia?

Mejor salir corriendo.

Cuando quiso hacerlo, él se dio cuenta y mientras ella se iba el la miraba con los ojos vidriosos, sin entender, ¿qué había hecho mal también?

-Por favor no te vayas... no quiero

Ella lo miro, sonrió y se fue, dejando atrás toda esa locura, escondida bajos las sombras, camina hacia un destino incierto, hacia un destino extraño, quizás hacia ningún destino.