5 de enero de 2015

Mejor salir corriendo

La noche llegaba y con ella miles de recuerdos de tiempos anteriores, en sus ojos se reflejaba la frustración, la tristeza, pero a la vez, su esperanza de comenzar tiempos nuevos.

Tan solo fueron unas copas de vino, una compañía que se creía eterna y una conversación que duraría toda la vida, cuando ya comenzaba a amanecer y la magia desaparecería.

En las sábanas quedaban los recuerdos, las "tantas veces" y las "nunca más", quedaba atrás una noche especial, sin mucho contenido, pero con mucho por sentir, por esperar.

Esa noche se dio cuenta que todo ese cariño no era en vano, se dio cuenta después de tanto conversar que estaba profundamente enamorada, enamorada, estúpidamente enamorada.

Cuando comenzó a salir el poco sol, miro hacía el techo y no podía soportar aquel descubrimiento, ¿qué pasaría ahora?. ¿Estaré esclavizada a su compañía?. ¿Obsesionada con su presencia?

Mejor salir corriendo.

Cuando quiso hacerlo, él se dio cuenta y mientras ella se iba el la miraba con los ojos vidriosos, sin entender, ¿qué había hecho mal también?

-Por favor no te vayas... no quiero

Ella lo miro, sonrió y se fue, dejando atrás toda esa locura, escondida bajos las sombras, camina hacia un destino incierto, hacia un destino extraño, quizás hacia ningún destino.