Desperté esa mañana pensando en que estar a su lado era el mejor despertar que había tenido. Miré por la ventana y se veía el mar, un poco de niebla, los arboles, y él aun dormía, plácidamente, no quise despertarlo, me quede mirándolo, sin parar, había soñado durante mucho tiempo tenerlo conmigo, no podía ser cualquiera, debía ser él, había soñado amarlo, abrazarlo, decirle te amo, sin ninguna culpa.Cuando él despertó yo miraba el mar con una taza de café, oía el viento, miraba la luz que se aproximaba del mar.
Cuando se levantó me di cuenta que su luz iluminaba mis días, mis noches, que con su presencia había vuelto a vivir, mi corazón se había sanado, y estaba amando plenamente, el miedo se había ido y en sus ojos pude descubrir el amor verdadero, el amor sin culpas, el amor libre.