Por teléfono me había dicho que no me quitaría mucho tiempo, y mis labios temblaron al decirle: Perfecto.
Al verlo pensé que quizás algún día encontraría a ese ser del que me había enamorado hace más de cuatro años, al verlo traté de buscar en sus ojos ese brillo que tenía cuando las cosas eran mucho más fáciles, cuando la playa era nuestro único escape, cuando prefiería quedarse escuchando una canción acariciandome el cabello acostada sobre su cama.
Traté de buscar en sus labios nuestro primer beso, ese beso sonoro que me asustó quizás, me emocionó tal vez, me enamoro es correcto, me alejó, es verdad.Cuando comenzó a hablar, comenzo igual que siempre, decía que todo era porque yo lo había provocado, pero espero tanto para comenzar a hablar, que luego de mi análisis de lo que encontré al verlo, todo lo que podría decir después él ya no importaba, me había dado cuenta que ya no existía ese ser del que me había enamorado. Sentí que ya no había nada que hacer, que hace mucho que nuestra relación no era de a dos, sentí que todo estaba perdido.
Le pedí que callara (no había oído nada de lo que había dicho) Derramé una lagrima, es verdad, pero la sequé rapidamente y le dije que era mejor por un buen recuerdo no decirse nada. yo pensaba igual que él. Lo miré y me fuí.
Desde ese día nada es lo mismo, pero sé que algún día alguna señal tendré para saber que no estuve equivocada nunca.
